martes, 21 de noviembre de 2017

Christos Kyriazis


Hoy le cedo un espacio a Christos Kyriazis, fotógrafo autodidacta de Atenas que hace casi veinte años que se dedica al retrato erótico y los paisajes –supongo que de manera amateur o semiprofesional–, que no tiene el nivel de la mayoría de los profesionales de los que os hablo aquí pero al que no se puede negar voluntad y gusto por lo que hace.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Cara Stricker


Dedico mi entrada de este lunes a la australiana Cara Stricker, una fotógrafa, productora, música y realizadora que reparte su vida entre Los Angeles y Nueva York trabajando para una inmensa lista de clientes entre los que encontramos a publicaciones y empresas de la talla de Dazed and Confused, The New York Times, Vogue, Rolling Stone, Harper’s Bazaar, Standard Hotels, Penguin Publishing, EMI, Absolut o Ministry of Sounds.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Titti Garelli


Y me despido con la italiana Titti Garelli, una artista de Turín con más de veinte años de dedicación a la pintura que ha trabajado en numerosas ocasiones para el mundo de la moda y diversas agencias de publicidad.

Black magic (1975)


Y de Hong Kong me ha llegado esta Black magic, una interesante cinta de celos y brujería que se inicia con una chica pidiendo a un brujo que haga un sortilegio para que mueran su esposo adúltero y la amante de este. El tipo lleva a cabo el hechizo y provoca la muerte de ambos aunque a la mañana siguiente, cuando la hermana de la fallecida encuentra los cuerpos, contacta con un nigromante que logra devolver la energía negativa hacia el brujo, quien escapa magullado de la destrucción de su hogar. 
Años después nos encontramos con Lo Yin, una rica mujer de la alta sociedad de Kuala Lumpur que se ha encaprichado de Xu Nuo, un ingeniero de la construcción enamorado de su novia –la maestra Chu-yin Wang– que sin embargo se resiste a su acoso. Poco acostumbrada a no conseguir lo que se propone, la mujer se obsesiona de tal manera con el joven que incluso desprecia al hombre que la pretende. Este contacta con el brujo que ya conocemos para que le haga un hechizo de amor. El sortilegio funciona pero Lo Yin descubre rápidamente lo que ha ocurrido. Pasado el enfado inicial, decide contratar los servicios del mismo brujo para conseguir el amor de Xu Nuo. La treta tiene éxito y el joven planta a su amada el mismo día de la boda para irse a vivir con Lo Yin. Sin embargo, la ambiciosa mujer no está contenta con la situación y solicita un hechizo de muerte para desembarazarse definitivamente de su competidora, Chu-yin. 


Producida por los estudios de los hermanos Shaw –hace tiempo os hablé aquí de Bamboo house of dolls, otra cinta de los mismos productores– y rodada en Malasia por Ho Meng-Hua, Black magic es una entretenida cinta de brujería con un argumento marcado por la obsesión sexual y el deseo de conseguir a cualquier precio el amor no correspondido. Con unas interpretaciones discretas, una fotografía aceptable y unos efectos especiales patéticos –el final de la cinta es de vergüenza ajena–, lo cierto es que esta simpática peliculilla es perfectamente recomendable para una tarde dominical de otoño con alcohol y algo de picar. Y ya sabéis amiguitos, sangre, pelo, barro y leche, la llave del corazón que os ignora o el cuerpo que os rechaza.

Mujeres acorraladas (1986)


Piltrafillas, mi primera reseña de este domingo es para una cinta de Jesús Franco que dependiendo de la versión firmó como Clifford Brown –uno de sus alias habituales, en realidad el nombre de un trompetista norteamericano de jazz, género musical del que Franco era un gran amante– o Jess Franco. Conocida también como Orgasmo perverso –versión con el montaje de escenas de sexo explícito– o Furia en el trópico, la que he visto es la titulada Mujeres acorraladas sacada del formato en VHS de la productora Videofamiliar que –como el nombre hace suponer– ya nos da una pista sobre la falta de contenido sexual de la versión de marras. El argumento que nos cuenta es el de Marga y Rosaura, dos prostitutas que han escapado de un penal en la selva en el que sufrían el acoso de un coronel del ejército y de una guardiana sádica, todo gracias a la ayuda del sargento Chano, del que Marga está enamorada. Mientras huyen entre la maleza, los flashbacks nos van contando su historia desde el principio. 


Escrita, dirigida y musicada por Franco y protagonizada por la incombustible Lina Romay con Robert Foster, Ana Stern –en realidad, Antonio Mayans y Mari Carmen Nieto, habituales en las cintas del Tío Jess– junto a Ricardo Palacios y Veronica Seeton, esta Mujeres acorraladas tiene unos diálogos pateticos, un montaje descuidado –el Land Rover verde en el que se meten las detenidas se convierte en blanco cuando llegan a la prisión–, escenas repetidas y una fotografía horrorosa, además de un argumento de lo más estúpido. Como anécdota os diré que uno de los títulos que se barajaron para la película fue Furia en Jamaica –en realidad está rodada en la Manga del Mar Menor– pero en una escena aparece un tigre, que como todos sabéis es un animal que sólo se puede encontrar en Asia, a no ser que se haya escapado de un zoológico. En fin, amiguitos, una obra menor del mítico realizador madrileño que sólo puedo recomendar a sus fans con afán completista y que –en esta versión light– no cuenta ni con el aliciente lúbrico.